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Frutos Herranz

27 March de 2014

Nacido en Hoyuelos, pedanía de Santa María La Real de Nieva, en 1927. Se estableció en Madrid donde se formó profesionalmente, recibiendo en 1955 la oferta profesional para viajar a Torremolinos (Málaga) para dirigir una cafetería de carretera que se encontraba junto a una gasolinera en el trayecto de Torremolinos a Málaga. Pronto vio la ocasión de establecerse y volvió a Madrid en busca de su novia de siempre con la que se casó y alquiló el negocio a su propietaria transformándolo en un pequeño restaurante de cuatro mesas que amplió en dos ocasiones, y donde forjó su fama con especialidades propias de la cocina de su tierra de origen, como el cochinillo o el cordero asados en el horno de una panadería cercana.

 

Con la infatigable ayuda de Raquel, su esposa, primero desde la cocina y después en la caja, fue consolidando un restaurante que dio a conocer los asados y las carnes al público malagueño, más habituado a consumir los pescados de la zona.

 

En 1968 abrió la primera versión del actual emplazamiento, que consistía en una plataforma de cemento cubierta por unos toldos y anexa a una barra y una cocina, que por la noche se cerraban con unas persianas metálicas y que solo se podía utilizar durante los meses más cálidos. Aprovecharon los meses del otoño e invierno de 1969 para hacer el cerramiento del local que les permitió en marzo de 1970 instalarse definitivamente.

 

Treinta y cinco años después, con dos ampliaciones más a la espalda, Frutos Herranz dejó un restaurante consolidado en la cima del reconocimiento de la sociedad malagueña y ampliamente conocido fuera de la provincia por los visitantes de la Costa del Sol, que vienen a degustar los asados y las carnes los primeros, y los pescados y mariscos de la zona los segundos. Y durante todos estos años, supo acometer las reformas necesarias para adaptar el negocio a los gustos de un público cada día más exigente y más formado en las cuestiones culinarias, convirtiendo un “chiringuito” en un restaurante actual, adecuadamente profesionalizado.

 

Durante todos estos años, no olvidó sus orígenes, y por ello nunca faltó de su carta el cochinillo asados al estilo segoviano y el acueducto en el logotipo, presidiendo la imagen de la casa.

 

Hoy, nueve años después de su fallecimiento, sus hijos seguimos su ejemplo, al frente del negocio.

 

Frutos herranz

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